Un Colombo Español, a mucho honor se siente colombiano, aunque lleva muchos años en Barcelona España saca pecho por sus raíces colombianas, Bruno Alonso Espinosa, por donde se le mire tiene vena artística, vena literaria, vena musical.
¿Cómo es un colombo español en Europa?
Bueno, pues todo nace de que un catalán español, mi padre, conoció a una colombiana de la costa como mi madre y de ahí salí yo. Yo nací en Barcelona, pero con menos de un año me fui a Colombia durante cuatro años, cinco años, y crecí entre Cartagena de Indias y Bogotá. De hecho, hablaba como puro colombiano. Ahora me veis con acento español, pero hablaba como colombiano y mis primeros recuerdos, sabores, olores y amigos estaban allá en Colombia, ¿no? Me acuerdo de las Uchuvas, del mango, de muchas cosas. Y con cinco años me trajeron de vuelta aquí a Barcelona. Mi papá puso un negocio en Colombia, en Bogotá, un restaurante. Eran muy jóvenes mis padres y no salió como quería de bien y volvieron aquí a Barcelona.
Entonces llegué aquí a Barcelona como un niño que había crecido en una playa de Boca Grande, muy asilvestrado y me tuve que acostumbrar a la gran ciudad. Y, de hecho, hablaba como colombiano, hablaba desde los diez años como puro colombiano, hasta que un profesor oyó que yo decía zapato y azul en vez de zapato y azul con la zeta y me cambiaron el acento poco a poco. Y, bueno, crecí ya como un español, pero obviamente como mamá colombiana, pues sigues guardando muchas costumbres colombianas y siempre me he sentido mitad colombiano.
De hecho, mis primos colombianos dicen que soy el más colombiano de todos los españoles. Y allá está mi primer resumen.
¿Usted se siente orgulloso de ser colombiano?
Sí y sufro por Colombia. Sufro por la selección Colombia y sufro por lo que leo del país, ¿no? Sí que tengo un amor grande por Colombia, obviamente, y estoy orgulloso. Y a todos los colombianos en el extranjero nos han molestado alguna vez con esa fama que arrastramos los colombianos, ¿no? Y, bueno, no me he dejado molestar mucho porque yo he tenido poca paciencia y me he hecho respetar muchas veces. Pero sí, me siento orgulloso de Colombia y también padezco, ¿no? Porque Colombia parece que tiene lo mejor y lo peor al mismo tiempo, ¿no? Y eso me hace estar orgulloso a veces, pero me hace sufrir.
¿Qué siente usted cuando hablan mal de Colombia en Europa?
Pues hay una parte de verdad y otra parte es conocimiento, ¿no? Entonces, intento ser pedagógico, ¿no? Y que conozcan el país y que visiten la realidad. Y hay otras cosas pues que no puedo refutar, ¿no? Porque hay cosas que en el país no funcionan bien y es tíclico, ¿no? Se parece que se arregle y luego se daña otra vez. Entonces, es difícil a veces… Bueno, hay que aceptar la realidad de Colombia, ¿no? Que es compleja y es triste y una guerra interminable y ya sabemos cómo todo lo que ocurre allá, ¿no? Y en Europa pues a veces está tergiversada, pero a veces pues está bien. Tienen razón en algunas cosas.
¿Desde Europa cómo ve a Colombia en estos momentos?
Bueno, la imagen ha cambiado, ¿no? Ha cambiado gracias a buenos personajes públicos colombianos, desde García Márquez, luego Shakira, luego Falcao y así con personajes más populares se arregla un poco la imagen del país, ¿no? Hace años, cuando mi madre llegó a Barcelona a estudiar aquí, hotelería y turismo, con 19 años, 18 años y los colombianos eran lo peor. Eran todos o narcos o guerrilleros o lo peor, ¿no? Había una imagen muy mala. Ahora ha mejorado, la imagen es mucho mejor y de hecho España es la nacionalidad extranjera más abundante son los colombianos. Hay un montón. Cuando mi madre llegó a Madrid a estudiar, no había ninguno, era la única. Y ahora hay un montón y están integrados perfectamente, sí.
Veo que a usted también le gusta la parte musical, la parte artística. ¿Cuéntenos cómo es esa vena artística que usted tiene?
Bueno, viene de mi padre, que toca el bajo y la guitarra y tenía un grupo cuando era joven y de mi madre, que también toca la guitarra y canta y tiene un grupo en Colombia, con las amigas del colegio. Mi madre, ¿en qué colegio estudiaba? En el liceo Boston, puede ser. Hablo de hace cincuenta y pico años.
Y salieron a encadenar un concurso y mi hermano y yo siempre estuvimos rodeados de música y formamos una banda que se llamaba Don Johnson’s, como el actor de Miami Vice. Sacamos un videoclip, salimos mucho en la televisión, fue muy lindo. Unos años muy buenos, pero en la música subes muy despacito y luego caes muy rápido.
Y hace unos años formé otra banda, ya de más adulto, de más viejo, que se llamaba Lobos con dos bes. Ya más amateur, con muy buenos músicos, buenas canciones. Hicimos unos videoclips, pero ya no éramos una banda profesional porque yo ya estaba casado y con un trabajo formal en otra área.
Y ya era muy difícil mezclar una vida formal familiar y apostar todo por la música y dejarlo así, demasiado riesgo. Se me pasó ya la oportunidad de dedicarme aproximadamente más años. Tuve una época entre los 28 y los 31.
Muy buena, dedicado a la música solo, pero es que la vida del músico es un poco desordenada y hay un momento para hacerlo y lo voy a dar muy tarde.
Bueno, quiero contarle un poco la historia. Yo a Bruno lo conocí cuando estudiaba en el Colegio San Ignacio en Barcelona, España.
Ahí Bruno tenía un grupo de rock, recuerdo, que participaba en campeonato en el Colegio San Ignacio de Loyola. ¿Cómo era ese grupo que tenían en el colegio?
Muy malos, tocábamos muy mal. Éramos muy, muy malos. Sí, Carlos Javier tiene razón. De hecho, Carlos Javier y yo éramos los únicos colombianos, medio colombianos de todo el colegio. Era un colegio muy grande, con unos 3.000 alumnos, ¿te acuerdas más o menos? Hicimos un grupo y tocamos un par de veces en los festivales y lo hacíamos muy mal.
Luego, afortunadamente, mejoramos, pero la música siempre es divertida, toques mal o bien, ¿no? Y es lo bueno. Además, era una forma también para que, en esa adolescencia, cuando estábamos creando nuestra personalidad, las chicas se fijaran en ti también. Así que algunos lo hacían por amor a la música, otros por el amor a la atención del sexo opuesto.
Usted, en su último trabajo artístico, musical, ¿logró poner a su música en las grandes emisoras?
En mi penúltimo, en el que tuve de los 27 a los 31 años, sí, de hecho, estuvimos a punto de representar a España en Eurovisión. Eurovisión es el festival europeo más importante de música. Llegamos a la final prácticamente y sí, sí salimos en televisión mucho, en los canales más importantes, en las radios. Fue breve, pero es que la música no depende del talento, también depende de tu compañía de discos, de lo que pongan en promoción. Y justo en esa época, era 2011-2012 en España, aquí hubo una crisis muy grande en Europa y en España.
Y el dinero que tenían las discográficas se esfumó y apostaron solo por grupos ya consolidados. Y los que estábamos subiendo, los emergentes, aunque fuéramos muy bien, pues se quedaron sin patrocinio. Y ahí fue cuando decidimos dejarlo.
Una pena, si hubiéramos seguido luchando, hubiéramos llegado más alto, pero éramos buenos haciendo canciones, muy buenos, pero no tan buenos como haciendo marketing y todo eso, ¿no? Pero la banda era muy buena y teníamos unas canciones súper buenas, sí, que hacíamos muy rápido y tocábamos en sitios de Barcelona importantes. Si alguna vez has estado en Barcelona, tocamos en Bikini, Luz de Gas, Apolo, Razzmatazz, en los mejores lugares, sí, sí. Y con mucha gente siguiéndonos.
Sueños de juventud cumplidos. Pero yo en realidad no quería ser músico, yo quería ser escritor. Mi ídolo era García Márquez y mi abuelo era un intelectual. De hecho, Germán Espinosa, el escritor colombiano, es un tío segundo mío. Pero creo que me gustaba más la música que escribir. Aunque estudié periodismo y ejercí varios años como periodista, ahora ya no.
Eso se lo dejo a Carlos Javier. Pero sí, bueno, he contado un poquito mi historia y la historia de cómo conocí a Carlos Javier y cómo es ser medio colombiano y medio español aquí. Que es divertido porque en España digo que soy colombiano y en Colombia digo que soy español y así pues parece más interesante.
¿Cómo ha sido esa vena de escritura, de narración?
Es que yo creo que los colombianos tienen una facilidad creativa innata y eso lo veo aquí muchas veces hablando con gente colombiana que ha emigrado de Colombia a España. Y Colombia desafortunadamente ha mucha fuga de talento y gente muy buena viene aquí a encontrar mejores posibilidades.
Mi abuelo ya era una persona muy aficionada a escribir y un lector voraz y Germán Espinosa, pues mi tío abuelo, tiene la Tejedora de Coronas, que es un libro muy importante de la literatura colombiana y mi madre también le gustaba leer y escribir y mi padre también. Y me inculcaron el vicio o el placer de la lectura y empecé a leer muy joven y a escribir. De hecho, gané un concurso los jesuitas en el San Ignacio. No sé, Carlos Javier, si te acuerdas, pero gané dos años seguidos el premio literario y me animaron a escribir mucho, pero escribir es muy desagradecido. Son muchas horas solo concentrado en la soledad del escritor. Vives a través de lo que lees y yo no quería estar todo el rato sentado leyendo.
Quería salir, ver cosas, tocar la guitarra, conocer gente diferente y cambié un poco mi pasión por la literatura, que era grande, a la pasión por la música. Bueno Bruno, finalmente y desde Europa, ¿cuál es el mensaje que quieres dejarle a todos los colombianos?
¿Cuándo lo tendremos en nuestro país?
Tengo que volver a Colombia muy pronto. Tengo familia allá también. Hace ocho años que no voy. Lo echo mucho de menos y espero volver ya en este año o en el próximo. Siempre que voy a Colombia me da mucha emoción y cuando me voy de Colombia me pongo muy triste. Así que siempre vuestro país estará un poco en mi corazón y a lo mejor un día incluso le escribo una canción a Colombia.

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