La paz impuesta por la violencia nunca será una paz completa: monseñor Múnera

EL NUEVO SIGLO: ¿Cuál es el mensaje que quiere dejar la Iglesia Católica en esta Semana Santa?

MONSEÑOR FRANCISCO MÚNERA: Que recibamos luz y fortaleza del Misterio Pascual que celebramos. Es el misterio central de nuestra fe. Luz para entender, para tener claridad sobre el acontecer. Poder proyectar una mirada creyente, una mirada esperanzadora sobre nuestra realidad.

Y segundo, pedirle al Señor que, desde el Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección, nos dé fortaleza para transformarla, porque no es simplemente para quedarse mirándola, sino también ver cómo somos capaces de crear signos concretos de esperanza y de transformación de nuestras realidades.

Ahora, a nosotros los católicos más que preguntarnos o alegrarnos si aumentamos el número o no, tenemos que preguntarnos si estamos aumentando en la calidad de nuestra vivencia de la fe y esa se mide por nuestro testimonio de vida. 

El Señor nos interpela, el Evangelio nos cuestiona y por eso tenemos la posibilidad de llamar a la conversión y a vivir una vida nueva como cristianos en el mundo de hoy, en nuestro contexto, en nuestra patria, con nuestras realidades, con nuestros problemas, con nuestras angustias, pero también con nuestras esperanzas.

ENS: ¿Cómo ve la Iglesia Católica el tema de la paz? 

MFM: Es un tema en construcción, con aprendizajes y también con dificultades, con desaciertos. Todos los gobiernos intentan, se esfuerzan, hay avances, las posibilidades de diálogo con grupos armados al margen de la ley se sienten y el gobierno pueda también cumplir con esa obligación constitucional de construir la paz para el país. Entonces hay que verla como un proyecto siempre en construcción, donde se necesita concertar muchas voluntades, superar muchas dificultades, perjuicios, prevenciones y sobre todo que nos anime siempre la búsqueda del bien común de la nación.

ENS: Este proyecto como una política de Estado, ¿cómo debe ser para el próximo gobierno, independientemente de quién llegue?

MFM: Debería ser siempre recoger las mejores lecciones de lo aprendido, valernos de personas que le han puesto mente y corazón a esto y seguir explorando caminos. El país tiene un acervo de experiencias que hay que valorar, especialmente el camino que hemos recorrido en torno a la justicia transicional nos abre horizontes. No podemos quedarnos solo y exclusivamente con una justicia de orden punitivo. 

Entonces hay que buscar caminos para que algún día lleguemos a la reconciliación en el país, por supuesto, siempre poniendo al centro las víctimas.

ENS: En esta época electoral, ¿qué reflexión deja la Iglesia a los colombianos?

MFM: El Papa nos dio un mensaje muy bonito en la cuaresma y lo podemos transformar también en la paz: trabajar siempre por una paz desarmada y desarmante, que nunca la violencia puede ser el camino para conseguir la paz.

Eso está demostrado, una paz impuesta por la fuerza y por la violencia nunca será una paz completa, nunca será una paz que genere procesos de reconciliación. Y necesariamente las lecciones de la Semana Santa tocan un foco central y es la dimensión del perdón. Sin corazones dispuestos a ofrecer el perdón, a pedir el perdón, entonces nunca será posible alcanzar la paz y la reconciliación.

Jesús en la cruz nos concentra en esa palabra, que tiene una fuerza enorme para Colombia hoy. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Desafortunadamente, aun sabiéndolo o no sabiéndolo, es mucho el daño y el mal que podemos estar realizando.

ENS: ¿Cómo lograr ese perdón si entre los sectores políticos el vocabulario es muy fuerte?

MFM: Totalmente de acuerdo. Hay que hacer un llamado a apaciguar los espíritus. De frente tenemos adversarios políticos, pero no enemigos con los que hay que acabar y destruir. Entonces, yo invitaría a todas las campañas políticas a focalizarse realmente en las propuestas. 

El país necesita horizontes nuevos, propuestas significativas, valiosas, no simplemente ataques al adversario para destruirlo. La grandeza de la política es mostrar proyectos y propuestas que le den esperanza al país, que le den posibilidades nuevas al país, sabiendo que, de todas maneras, sea quien llegue a esta máxima responsabilidad del país tiene que sentir igualmente que es el padre de toda la nación, que tiene que construir con todos y no solo con el grupo o sector que los llevó al triunfo electoral. 

Entonces todas las campañas deben tener siempre esta grandeza de mirar más allá de su opción política partidaria, que es justa, pero también ser capaces de trascenderse en busca de lo que es la política en mayúscula, la búsqueda del bien común.

ENS: ¿Cómo ven desde la Iglesia el panorama en materia de salud? 

MFM: Es un derecho fundamental. Es un momento para hacer una revisión juiciosa, el sistema nuestro ha alcanzado cosas muy importantes, tiene por supuesto también lagunas o deficiencias, pero tiene que ser construido en un consenso político, buscando el bien de los más desfavorecidos.

Hay que invitar también a que esto se convierta en una prioridad del Estado y del gobierno que vaya a surgir, por supuesto, del Parlamento, que lo pueda de nuevo consensuar. Sabemos que los dos grandes enemigos a derrotar como Estado y como nación, son la corrupción y la violencia.

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