Los docentes son uno de los activos más importantes de una nación: Noguera

En un escenario marcado por la irrupción tecnológica y los vertiginosos desafíos de la juventud, la educación superior en Colombia exige transformaciones profundas. Para Camilo Noguera, viceministro designado de Educación Superior, la clave del desarrollo nacional habita en la dignificación docente, la formación integral de corte humanístico y la pertinencia territorial.

En diálogo con EL NUEVO SIGLO, el jurista expone su hoja de ruta: equilibrar el avance de la inteligencia artificial con el progreso moral, abordar los “desiertos existenciales” que alimentan la deserción universitaria y articular a la familia e instituciones en torno a la salud mental.

EL NUEVO SIGLO: ¿Cuál será el énfasis del Viceministerio de Educación Superior?

CAMILO NOGUERA: Básicamente tenemos dos pisos. Lo primero es atender las alertas rojas y a cada alerta roja tratar de darle, en la medida de lo posible, una victoria temprana, siempre articulada con el sector técnico. Pero la más importante y la que sostiene todas las demás es la política de formación integral que atiende los indicadores articulados de la Ley 30.

Serán dos ejes: crear un núcleo de formación humanística básica transversal a las universidades, institutos técnicos y tecnológicos que de ninguna manera vulnere la autonomía universitaria, pero que nos contribuya a construir civilidad y hacer un plan que tendremos que pensar entre todos para volver a dignificar la vocación y el ejercicio de los maestros.

ENS: ¿Falta más formación integral en Colombia?

CM: Completamente. En Colombia y en el mundo, pero especialmente en nuestro país.

Los docentes, desafortunadamente, han pasado a considerarse en muchos escenarios como si fuesen una profesión de segunda categoría. Y los docentes son uno de los activos más importantes de una nación. Ese es un gran dolor del sector y nosotros tenemos que volver a dignificar al docente. 

Tenemos que hacer un trabajo social y cultural enorme, en el cual la sociedad considere al docente con la misma importancia que puede considerar a un juez, a un magistrado o a un empresario. Y para eso no solo tenemos que darle al docente una serie de condiciones materiales, sino también exigirle una serie de vocaciones y de rigores.

ENS: ¿En qué consiste la iniciativa de llevar laboratorios a las regiones? 

CM: Hay una política de gobierno y es volver a poner en el centro de la conversación a las regiones. Nosotros tenemos que llevar educación a las regiones con pertinencia para esos territorios.

Entre las cosas que podemos intuir, y reitero que tenemos que articularlo con un concepto técnico muy riguroso, sería, por ejemplo, llevar laboratorios que hagan innovación aprovechando nuestra flora y fauna, que se vuelva una referencia internacional que nos permita hacer cooperación de recursos, pero también de recurso humano.

ENS: ¿Cómo articular la inteligencia artificial con una educación de calidad?

CN: El desafío es enorme. Nosotros oscilamos entre la fascinación y el desencanto, solemos encantarnos fácilmente por todas estas promesas de las biotecnologías y de las tecnologías emergentes, pero tenemos que contemplar con perplejidad que el progreso moral es muy poco.

Entonces, debemos lograr una síntesis, un juicio prudencial entre el desarrollo de las tecnologías, pero también el desarrollo de la moral. Y muy específicamente respecto de la inteligencia artificial y su irrupción en la educación superior y universitaria, tendremos que sentarnos, no solamente a reglamentarse, sino a tener una conversación de fondo y es a mayor exposición digital, mayor deterioro cognitivo. 

ENS: ¿Qué hacer para evitar la deserción universitaria?

CN: Yo podría ir a los lugares comunes y decir que la deserción y la fisura en las trayectorias educativas tiene que ver con unas condiciones materiales mínimas y sí, tiene que ver y tendremos que solucionarlo.

Pero antes hay algo más profundo, los estudiantes llegan a veces con una serie de desiertos existenciales, con una serie de dolores vitales, depresión, ansiedad, entre otros tantos malestares, adicción a sustancias psicoactivas. Y llegan a la universidad con preguntas, con hambre de sentido.

Yo quisiera interrogar al sector, ¿las universidades estamos dando respuesta a esas hambres, a esas necesidades que tienen los estudiantes o estamos simplemente enfocados en el mercado?

No estamos dando la respuesta suficiente y tenemos que darlas, porque en la medida en que las demos, la permanencia será mejor.

ENS: ¿Cómo se trabajará en la salud mental desde el Viceministerio? 

CN: Queremos hacer una mesa, ojalá con el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos, la Academia Nacional de Medicina, centros privados de prevención y tratamiento de consumo, para crear una política integral de prevención de consumo.

Sin embargo, eso viene no solo desde los colegios sino desde la primera célula formativa, que es la familia. Toda educación es una herencia. Y nosotros necesitamos trabajar activamente un puente entre educación media y educación superior, pero también una conversación continua, permanente, un contacto temprano e ininterrumpido con los padres de familia.

ENS: ¿Cómo entender que hay instituciones con piscina, pero con baja calidad de educación? 

CN: Eso tiene muchas aristas. Sería irresponsable dar una única respuesta. A veces nos preocupamos por llevar cobertura, pero no necesariamente la cobertura implica calidad. De lo que se trata es de hacer los estudios previos para que cuando llevemos cobertura garanticemos que esa cobertura llegue con calidad, con autonomía universitaria y con pertinencia territorial.

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