Para el exmagistrado este es un asunto que debe ser producto del consenso y no asumido como bandera en medio del proceso electoral. Llama a que haya debate entre los candidatos
LA INSISTENCIA del gobierno Petro y la izquierda en general en torno a impulsar la convocatoria de una asamblea nacional constituyente continúa prendiendo las alertas en el país, sobre todo a medida que se acelera el mecanismo de recolección de firmas con miras a presentarlas antes de mitad de año a la Registraduría y, si son avaladas, que el respectivo proyecto sea llevado al Congreso a partir de julio o agosto próximos.
De hecho, en medio de la campaña presidencial este tema se ha convertido en asunto central. El petrismo sostiene que un ajuste de fondo a la Carta del 91 es necesario para avanzar en las reformas políticas, económicas, sociales e institucionales que el Congreso no le aprobó a esta administración o que la justicia y otras instancias frenaron por ilegales o inconstitucionales. Sin embargo, desde la centroderecha, la academia, los gremios, centros de estudios de todo tipo e instancias regionales y locales se advierte que ‘meterle mano’ a la Constitución es muy peligroso porque la izquierda radical lo que busca es implantar una deriva autoritaria que afectará gravemente el tracto democrático, debilitará al extremo el Estado social de derecho, acabará con el principio de separación de poderes y autonomías funcionales como las del Banco de la República… Todo con un solo fin: perpetuarse en el poder a como dé lugar.
¿Qué opina la academia y la justicia? EL NUEVO SIGLO habló al respecto con el expresidente de la Corte Constitucional y expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Humberto Sierra Porto.
EL NUEVO SIGLO: El presidente Gustavo Petro viene promoviendo la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, ¿qué opina?
HUMBERTO SIERRA PORTO: El debate sobre si se debe reformar la Constitución tiene que ser de país y tiene que ser expresión de las distintas fuerzas políticas, de un consenso para tratar de ponernos de acuerdo en cuáles son las reglas de juego que hay y cuáles tienen que ser modificadas o ajustadas.
En este momento, la propuesta de la asamblea nacional constituyente es difícil valorarla adecuadamente porque se expresa en la mitad de un proceso electoral, en donde uno de los partidos o uno de los sectores políticos tiene como bandera la realización de la misma. Entonces, no es el momento para discutir con objetividad los temas relacionados con esta propuesta.
ENS: ¿Qué es lo más peligroso de discutir sobre una asamblea constituyente en estos momentos?
HSP: El problema está en que no hay objetividad, no se reflexiona sobre cuáles son las instituciones que podrían ser objeto de ajustes, de mejoras, sino esencialmente en si se está de acuerdo o no con el presidente, con el partido y con los candidatos que son afines a él. Ese es el problema de fondo, no hay condiciones de objetividad para la discusión.
ENS: ¿Considera que hay temas profundos para reformar en la Constitución?
HSP: Colombia es un país cuya estabilidad se ha fundado en la constante reforma a la Constitución. La del 86 tuvo más de 70 reformas. A la actual, que apenas lleva 35 años, se le han hecho más de 60 reformas. Hablar, entonces, de reformas, de ajustes, de incorporar la Constitución las aspiraciones de los partidos y de las personas está a la orden del día, no es un tema ajeno ni extraño. El asunto está en la manera en que se podría realizar. Hacerlo mediante una asamblea constituyente tendría que suponer la posibilidad de replantear todas las reglas de juego. El problema es el momento político para hacerlo, la oportunidad para hacerlo.
ENS: Por ejemplo, en el pulso por la reforma en la salud, ese es un tema que se puede hacer vía Congreso mejor o ¿cuál es el camino?
HSP: Los problemas relacionados con salud, pensiones, educación y asuntos tributarios son temas que deben ser decididos de manera ordinaria por el Congreso, junto con el Gobierno y sus propuestas. Es decir, están dentro de la institucionalidad, dentro de la normalidad. Ya propuestas más de fondo, sobre si el presidente puede gobernar mediante decretos, cuál debe ser la estabilidad de la autonomía del Banco de la República, cuál debe ser el alcance de la funcionalidad de la Corte Constitucional o temas de esas características son temas de gran trascendencia en donde una inadecuada regulación puede hacer que corramos el riesgo de hacer propuestas de modificación de Estado que nos conduzcan a lógicas autoritarias. Esos son temas muy delicados en donde, ahí sí, cuando se proponen, tendrían que hacerse mediante asamblea constituyente. El punto es que no están las condiciones para discutir esos temas en este momento.
Polémica con el Emisor
ENS: Está prendida la polémica por el Banco de la República e incluso el Gobierno decidió retirarse de la junta por el debate de las tasas de interés. ¿Cree que se está rompiendo la Constitución?
HSP: Creo que las desavenencias, los enfrentamientos entre poderes, si bien no son deseables, son usuales en cualquier Estado de derecho. Pienso que en una etapa inicial el Gobierno había expresado su discrepancia con las políticas del banco, su autonomía. Eso es normal. Sin embargo, lo conveniente es que se reencauce y reencauzar el debate significa reconocer que la construcción de la política económica se debe hacer por el Banco de la República junto con el Gobierno. No hay otra alternativa en un Estado democrático que dialogar y llegar a consensos. Que haya discrepancias puntuales o coyunturales no nos debe hacer perder de vista lo esencial: el consenso, el acuerdo y la construcción conjunta de decisiones. Esa es la filosofía de la Constitución y esperemos que así se logre prontamente.
ENS: ¿Cuál es su llamado a todos los sectores políticos en estos momentos de campaña, de tema electoral?
HSP: Creo que el momento electoral es oportuno para hacer un replanteamiento de todos los temas importantes en el país, hacia dónde se dirige y cómo están funcionando las instituciones. Creo que no debe haber tabúes ni temas vedados para el proceso electoral. La invitación es a que haya mucho más debate, que los candidatos tengan espacio para que discrepen, para que la ciudadanía pueda escuchar cuáles son las distintas alternativas.
Lo preocupante en el sistema electoral colombiano, y en general en la actualidad, en la coyuntura actual, es que no haya diálogo, no haya debate, que los candidatos tengan como actitud no entrar en debate para tratar de no ser perjudicados. Es preocupante, dice muy poco del carácter pluralista que debe tener la sociedad colombiana. Así que creo que la invitación es a propiciar los espacios para que haya debate, confrontación de ideas y para que la ciudadanía tenga la mayor cantidad de elementos de juicio, y no simplemente las redes y las lógicas derivadas de las cápsulas o los globos comunicacionales que hoy en día son producto del manejo de las redes.
ENS: ¿Y que en ese escenario se saque el tema de la asamblea constituyente del pleito electoral?
HSP: El tema de la asamblea nacional constituyente y todos los temas son válidos para ser considerados y estudiados. El asunto está en que hoy en día hablar de asamblea no es realista, porque no hay mayorías en el Congreso para tomar una decisión sobre ese particular. Está radicalizada la política en Colombia, no habría consenso. El riesgo sería que se produzca una situación de parálisis o indefinición, como se dio en el estado chileno recientemente. No tiene ningún sentido hablar de Asamblea Nacional Constituyente como un proyecto válido. Ahora, la necesidad de reflexionar sobre la validez de las instituciones, sobre el mejor funcionamiento, siempre es bienvenida.

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