¿Cómo aumentar la participación política y electoral de la mujer en Colombia?

A un año y cuatro  meses de las elecciones regionales y locales está pendiente de nuevo el debate sobre cómo aumentar la participación política y electoral de las mujeres en Colombia. En ese sentido, Alejandra Barrios, sostuvo que hace cuatro años hubo un incremento en la inscripción de las mujeres en el proceso electoral.

Por primera vez se dio un salto cuantitativo en las listas paritarias, pero se ha estancado nuevamente con la reducción de la estadística. La conformación de listas cerradas, en cremallera y paritarias, lograron que se mantuviera ese nivel en las elecciones legislativas que se realizaron el pasado 8 de marzo. 

Barrios argumentó que uno de los problemas serios que existe es el tema de la violencia de género que se expresa lamentablemente con muchísima fuerza en las campañas electorales: “Eso lo pudimos ver en esta campaña electoral y en donde teníamos más mujeres candidatas a la presidencia de la República, pero estas mujeres, inclusive cuando uno hace la evaluación,  con cualquiera de ellas la doctora Claudia López, la doctora Paloma Valencia, señalan que el tema de la violencia, el trato diferenciado, la estigmatización de género indiscutiblemente marca una diferencia del acceso de las mujeres a la política frente al de los hombres”.

Comparada Colombia con otros países de América Latina está muy mal porque aún no se han adoptado medidas serias como en Ecuador, Perú, México, Bolivia y Panamá. La mayoría de los países han adoptado leyes de paridad que terminan generando que en el congreso de la república haya mitad hombres y mitad mujeres. En Colombia esa regla no llegó ni a la mitad en conformación de las listas. 

“Esto es completamente perverso porque no se ha avanzado hacia ningún lado y pareciera que el treinta por ciento se volvió el techo. Si usted tiene treinta por ciento de candidatas en una lista se hace carita feliz, no importa cuántas mujeres quedan elegidas, no hay una exigencia a las organizaciones políticas de promoción de los liderazgos femeninos”, afirmó Barrios.

Ley de paridad… ¿Una opción viable?

Igualmente, para la representante a la Cámara que hace parte de la Comisión de Equidad de género, Flora Perdomo, manifestó que la participación aún es insuficiente: “Actualmente las mujeres ocupamos alrededor del 30 % de las curules en el Congreso. Aunque el número porcentual de congresistas mujeres aumentó frente a periodos anteriores, aunque en números nos veamos inferiores, ese crecimiento también coincide con el decrecimiento del número total de curules, por lo que la participación porcentual continúa siendo insuficiente”.  

Agregó la congresista que cuando se habla de democracia se debe “recordar que las mujeres somos más de la mitad de la población colombiana. Por eso no podemos conformarnos con que tres de cada diez espacios de decisión sean ocupados por mujeres. La verdadera igualdad llegará cuando las niñas puedan crecer viendo que acceder al Congreso, a una gobernación, a una alcaldía o incluso a la Presidencia sea algo completamente natural”.

Según ONU Mujeres, el Congreso de la República sigue siendo un espacio dominado por los hombres, dejando un espacio reducido a la participación de las mujeres del 29 %, el mismo porcentaje del cuatrienio que termina. De las 102 curules del Senado de la República, 32 fueron obtenidas por mujeres (31,4 %), el mismo número que en las elecciones del 2022, cuando la corporación contaba con 108 escaños (29,9 %).

En la Cámara de Representantes, de las 181 curules, 50 fueron obtenidas por mujeres (27,6 %), cuatro menos que las 54 elegidas (29,0 %) en la contienda electoral del 2022, cuando la corporación contaba con 187 curules. La Defensoría del Pueblo en Colombia expresó su “preocupación porque, tras más de dos décadas de adopción de medidas afirmativas y cuotas de género, la representación femenina continúa ubicándose por debajo del umbral de paridad del 50 % establecido en los estándares internacionales de derechos humanos y en los compromisos adquiridos por el Estado colombiano”.

Añadió que el lento crecimiento en la representación de mujeres en las dos Cámaras constituye una señal de alerta que demanda una revisión profunda de los mecanismos de promoción de la participación política de las mujeres, especialmente en las regiones, donde persisten las brechas más pronunciadas. 

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