Paloma, un nuevo rumbo

Por: Esperanza Andrade Serrano_

Amables lectores, escribo esta última columna previo a la primera vuelta presidencial con un mensaje claro, simple y contundente: elijamos bien el 31 de mayo, el mejor candidato a la presidencia de la República, quien cargará la responsabilizar de dar un nuevo rumbo al país y un futuro a los colombianos en el período 2026-2030. Es la oportunidad de terminar la debacle que hoy tenemos. Después ya no habrá tiempo ni lugar para el arrepentimiento.

Más allá de los nombres de los aspirantes, la elección se centra en qué modelo de país y de sociedad queremos para nosotros y nuestros hijos: ¿la continuidad, que es mantener o extender, con el riesgo de perpetuar, el desastre actual de gobierno? ¿O, pegar un giro a la centro-derecha para garantizar la democracia, el respeto por las instituciones, trazar armónicamente verdaderas reformas sociales, atacar la corrupción y acabar la alcahuetería de la tal paz o impunidad total, que tanto dolor y daños nos ha causados a todos?

Coincidimos en lo señalado por el abogado Mauricio Gaona: “no estamos eligiendo un presidente: estamos eligiendo en qué tipo de país queremos vivir. Es la diferencia entre elegir a una persona o decidir el destino de un país. Este voto define si Colombia continúa siendo un Estado de derecho con instituciones independientes, con prensa libre, con jueces autónomos, con una economía que no depende del capricho de un gobernante. O si emprende el camino que otros ya recorrieron, con resultados que conocemos de sobra”. Basta mirar al vecino Venezuela, que no llegó al colapso de un solo golpe, sino por elecciones sucesivas.

En consideración a lo dicho, nosotros nos inclinamos por Paloma Valencia, la mejor propuesta, la persona más preparada y calificada en todos los órdenes para sacarnos de la crisis, de esta horrible noche. Nos convoca su enfoque en la seguridad firme contra grupos armados; la reactivación del sector petrolero y económico; su decidida defensa de las instituciones democráticas y la propiedad privada. Representa una línea política de centroderecha que frena los modelos de izquierda. Une a la población y respeta el derecho a la protesta.

Con esperanza y amor por Colombia les digo de corazón que no desperdiciemos la posibilidad real de decidir libremente. Vayamos a las urnas. Votemos. No nos dejemos imponer la voluntad de los grupos armados; de las promesas y subsidios gubernamentales o engañar del ‘heredero’ disfrazado de oveja. Los colombianos tenemos hoy lo que los venezolanos no tuvieron. No nos equivoquemos. Paloma Valencia, la primera mujer presidenta de Colombia. ¡Dios nos bendiga!

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