Por expresidente Álvaro Uribe
Nuestra ley 2101 que reduce la Jornada de Trabajo de
48 a 42 horas semanales ya aplica la reducción a 46
horas, en los próximos dos años bajará a 42 horas.
Se recuerda que este menor tiempo de trabajo se
remunera sin reducir salarios ni prestaciones.
Esta ley aumenta el tiempo de familia, deporte, estudio;
además estimula al trabajador y al empleador a buscar
acuerdos que aumenten productividad.
La ganancia para el trabajador es de 9% de su ingreso
real.
A esta ley buena para la fraternidad se suman aumentos
salariales también positivos como los tres últimos, uno
del Presidente Duque y dos del Presidente Petro que
incrementan en 9% el valor real del ingreso del
trabajador.
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A los buenos caminos se oponen las propuestas oficiales
que espantan la inversión y el empleo. Esas propuestas
discriminan contra el trabajo nocturno y de festivos, que
necesitan jóvenes, mujeres, que requieren las empresas
y también los consumidores.
Las dañinas propuestas oficiales afectan la fraternidad a
la cual tanto contribuye el contrato sindical, que
proponen eliminar.
También ahuyentan el empleo formal al encarecer más
la terminación de contratos y pretender crear
monopolios de sindicatos políticos que impiden la
libertad del trabajador, limitan la relación personal con
el empleador. También prohiben los pactos colectivos
entre la empresa y los trabajadores.
Hay caminos que construyen y otros que destruyen

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