Por Ignacio Consuegra
Cada vez que paso por este lugar ,donde al parecer asesinaron al controvertido humorista Jaime Garzón se me constriñen las corroídas paredes donde la tristeza anuda su nocivo veneno.
Y es que conocí a el genial bogotano (que nos deleitó con su talento por más de una década) , unos días antes de su muerte . Llegó con su hermano el caricaturista de los cartones de Garzón a la sede de la editorial Grijalbo en su sede del barrio Teusaquillo en la fría capital .
En ese entonces yo andaba también buscando quien publicara mi libro de arquitectura , por eso cuando el gerente me hizo saber que quizás ese día llegarían hasta su oficina .
Pues , no habían pasado diez minutos , cuando los dos hermanos ingresaron por la estrecha escalera en medio de una sonora carcajada . Una carcajada que aún retumba en mi memoria, sobre todo en estos días en que apago la televisión refunfuñando por la carencia de programas que valgan la pena.
A decir verdad , yo recuerdo que cuando salió al aire su noticiero CUAC y Zoociedad , regresábamos los Domingos
desde la casa biblioteca de mi padre en Puerto Colombia para ver el programa en familia .
Han pasado ya varios años , y de él , quedan muchos recuerdos , y paradójicamente una poco agraciada escultura de cuerpo entero
que carga en su mano una desgreñada bandera que más parece la imagen de un país descuartizado por la violencia.
Pero bueno, no sé si será doblemente triste conocer a un personaje y perderse de gozar su amistad porque a un bellaco cobarde e infame se le da por empuñar un arma para cercenarle a muchos colombianos pensantes la oportunidad de reírse un poco de su propia desgracia.
Y lo peor de todo es que seguimos igual. O perdón , mucho peor , pues a estas alturas de estas elecciones que se avecinan , quizás la más incierta que he vivido , no entiendo porque nos empecinamos en ser el país más violento del mundo.
Y bueno , por fortuna escribo estas líneas mientras hago fila para comprar el boleto para ingresar a la feria del libro en Bogotá. Un acontecimiento excepcional fundado por mi amigo Jorge Valencia Jaramillo que cada año recibe en sus pabellones más de medio millón de colombianos , de esos que creemos que ” Si nos armamos de libros , nos libramos de armas”.

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