Por Rufino Acosta
Según lo que se vio en el Azteca y contra lo que opinan los sabios, no parece exacto ni ecuánime hablar de Uzbekistán como un equipo “tan malo que no hace 3 pases seguidos”.
Fue un rival complicado no solo por su fuerza física sino por el estilo de juego agresivo y mordelon.
Colombia sufrió para ganarle, pero lo hizo con 3 goles y algunas maniobras de alto nivel.
Hubo desde luego, errores individuales y fallas colectivas. James está para 50 minutos. La condición física lo limita y se defiende con el talento. Pero también debe tomarse en cuenta que Lerma todavía no ha recuperado su mejor nivel.
El portero Camilo Vargas anda “tocado”. No parece haber dejado atrás el efecto de pifias del pasado reciente. El gol uzbeko lo castiga. Si va a seguir de número uno sería bueno trabajarle la parte mental.
Puerta es el prototipo del luchador. Su ejemplo tendría que verse reflejado en el grupo, para que nadie se quede estático. Es incomprensible esa costumbre de recular mientras avanza el rival. Se crean autopistas y la opción de la media distancia queda disponible y amenazante.
Díaz sigue arriba y dará más. Suárez está ansioso y peor si no le crean oportunidades. Arias también sigue en su nivel. No se sabe qué pasa con Ríos. Está lejos de lo que mostró en la Copa América y de lo que ha hecho en el Benfica.
Muñoz vuelve a su pedestal y la pareja de centrales se entiende y apoya. Mejor Lucumí que Davinson, pero sacan buena nota. Mojica se vio frenado por esa amarilla tempranera. Poco peso en función ofensiva.
Los pitufos de relevo hicieron su tarea. El Cucho Hernández es dueño de medio gol, el que anotó Campaz en un momento clave.
En esencia, Colombia ganó bien. Que el marcador pudo ser menos holgado, sí. Los palos hacen parte de la cancha y el juego.
Que Uzbekistán es de lo peor del Mundial está por verse. No lo veo en ese club que se mueve con República Checa, Sudáfrica, Haití, Curazao, Turquía, Bosnia, Túnez, Irak y Argelia, sin olvidar a Panamá y a uno que otro de los “encopetados”. El Mundial siempre trae su cuento.
Para Colombia era importante vencer. Lo hizo y con ello gana tiempo para seguir creciendo.

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