Por Andrés Sánchez
C-Level & VP Executive Search in LATAM | Retained Executive Search
La mayoría de las personas cree que la contratación ejecutiva es un proceso racional. Se publica una vacante, llegan candidatos, se realizan entrevistas y se selecciona al mejor. Pero la realidad es muy distinta.
De hecho, la contratación de líderes se parece mucho más al amor que al reclutamiento. Y entender esta diferencia puede ahorrar millones a las empresas y meses —o años— a los ejecutivos.
La trampa de buscar cuando ya existe la necesidad
Pensemos en el amor.
Muchas personas solo empiezan a buscar pareja cuando se sienten solas.
Cuando eso ocurre, aparece la presión, la necesidad de encontrar a alguien rápido, la ansiedad por llenar un vacío y bajo presión, la capacidad de elegir suele deteriorarse.
Se ignoran señales de alerta, se hacen concesiones que normalmente no se harían y en ocasiones se termina en relaciones que nunca debieron comenzar.
Ahora observemos lo que ocurre en muchas organizaciones.
La empresa pierde un director, un vicepresidente o un CEO.
Los resultados están en riesgo, la junta directiva exige respuestas, el negocio necesita liderazgo.
Entonces comienza la búsqueda, pero para ese momento ya existe presión.
Los mejores candidatos no están buscando
Existe otra comparación interesante.
Las mejores parejas potenciales rara vez están esperando ser encontradas, están ocupadas viviendo su vida, construyendo proyectos, desarrollando relaciones y creciendo.
Con los líderes ocurre exactamente lo mismo.
Los mejores ejecutivos normalmente no están revisando portales de empleo, están liderando empresas, transformando negocios, generando resultados.
Por eso muchas de las mejores contrataciones jamás pasan por una publicación de vacante, surgen a través de relaciones, reputación y confianza construidas con el tiempo.
Las mejores relaciones se construyen antes de necesitarlas
Las relaciones más sólidas no suelen comenzar en momentos de desesperación, comienzan cuando existe curiosidad, admiración y tiempo para conocerse.
Las empresas más inteligentes entienden este principio. No esperan a tener una vacante para conocer talento, mantienen conversaciones constantes con líderes de la industria, construyen redes, participan en comunidades ejecutivas, desarrollan relaciones con personas que podrían convertirse en futuros líderes de la organización.
Cuando surge una necesidad, no comienzan desde cero.
Ya existe confianza.
Ya existe conocimiento mutuo.
Ya existe una base sobre la cual construir.
ALGO PARA RECORDAR
Cuando un ejecutivo espera hasta quedarse sin trabajo para gestionar su empleabilidad, suele enfrentar meses de incertidumbre.
Cuando una empresa espera hasta tener una vacante para relacionarse con talento, suele enfrentar meses de búsqueda, retrasos estratégicos y decisiones tomadas bajo presión.
En ambos casos, el costo es mucho mayor de lo que parece.
No se pierde únicamente tiempo, se pierden oportunidades, se pierde tranquilidad, se pierde capacidad de elección. Y, en ocasiones, se toman decisiones que generan consecuencias durante años.
UNA REFLEXION FINAL
Las empresas que encuentran a los mejores líderes no son las que publican mejores vacantes. Son las que construyen mejores relaciones antes de necesitar una contratación.
Y los ejecutivos que encuentran las mejores oportunidades no son los que buscan empleo cuando lo necesitan. Son los que gestionan su empleabilidad mucho antes de necesitar una oportunidad.
En el amor, las mejores relaciones rara vez aparecen cuando existe desesperación. Aparecen cuando existe preparación.
En la contratación ejecutiva ocurre exactamente lo mismo. Las mejores oportunidades y los mejores líderes suelen encontrarse mucho antes de que ambos se necesiten.

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