Por qué votar por Sergio Fajardo

En la base de todos los problemas de los colombianos está el subdesarrollo de la economía nacional, desde hace mucho sometida a un bajo crecimiento económico y por ello a un muy alto número de desempleados, informales, inmigrantes y pobres y paupérrimos, más una gran corrupción pública y privada.

Entre las corruptelas también cuenta la política convertida en negocio de muchos, los cuales, además de pervertir electores con el clientelismo y otras lacras, se roban las elecciones durante todo el proceso, según lo explicara el Procurador Edgardo Maya Villazón.

Malos gobiernos y corruptelas que vienen desde los inicios del siglo XX, monopolizados por los partidos Liberal y Conservador, llamados “los mismos con las mismas” por Jorge Eliécer Gaitán. Mañas empeoradas con el monopolio bipartidista del Frente Nacional que, luego de la Constitución de 1991, se dividió, por aspiraciones vitandas, en Centro Democrático, Cambio Radical y Partido de la U.

Tan malos gobernantes han sido que, entre 1960 y 2022, el producto por habitante de Colombia creció apenas 3,5 veces, en tanto los de Corea y China crecieron 32,8 y 48,5 veces, respectivamente (!).

Estas verdades enseñan que no debe votarse ni por Paloma ni por De la Espriella, porque siempre han estado con los mismos que han malgobernado a Colombia y nada dice que sus aspiraciones vayan más allá de sumarle otros cuatro años al manido continuismo.

El caso de Iván Cepeda, candidato de Gustavo Petro, quien ganara la presidencia de Colombia porque hubo un voto de castigo contra los “mismos con las mismas”, es muy parecido al de esos competidores.

Porque Petro, desde antes de las elecciones de 2022, ya era neoliberal y más parecido que diferente, corrupción incluida, a sus antecesores en la jefatura del Estado. Y porque se sabe que Petro y los jefes petristas también reclutan entre los menos informados con engaños y fuertes dosis de clientelismo.

Con un agravante. Quien gane la Presidencia heredará enormes problemas económicos y sociales, en buena medida también por el muy equivocado e irresponsable cinismo con el que ha gobernado Petro.

En notorio contraste, Fajardo ganó la alcaldía de Medellín (2004) y la gobernación de Antioquia (2012) sin venderles el alma a los diablos de la política tradicional y fue reconocido por sus aciertos. Y no aceptó ser ministro de Santos, Duque y Petro, pruebas que, más otras muchas, enseñan que es el mejor candidato presidencial que tiene Colombia.

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