Dios me concedió verlo tal como se lo había pedido, un hombre con una profunda fe

Por Marcela Ulloa

El domingo visité con mi familia el Vaticano con la intención de ver al Papa Francisco recuperado después de su duro proceso pulmonar, Dios me concedió verlo tal como se lo había pedido, un hombre con una profunda fe, solidaridad y que marcó su pontificado con su trabajo por los más humildes . Salió de sorpresa, estaba débil, casi no podía levantar la mano para saludar, pero no fue impedimento para recorrrer la plaza San Pedro en medio de la multitud, darnos su bendición y compartir la sonrisa que siempre nos hará recordarlo.

Fue una misa profundamente espiritual, llena de devoción, cantos, oraciones, la atmósfera estaba impregnada de silencio reverente y de mucha meditación, sin saberlo, era su despedida.

Que descanse en paz Papa Francisco.

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