En la historia de las localidades Periscopiopolítico se interesó por Teusaquillo y lo que se respondió por medio de un derecho de petición es que la actual localidad de Teusaquillo no ocupa exactamente el lugar del antiguo poblado indígena llamado Teusaquillo que existía en la época de la conquista. El nombre fue retomado a finales del siglo XIX para denominar una gran quinta o hacienda llamada “Teusaquillo”, que luego fue urbanizada y terminó dando nombre al sector y, más tarde, a la localidad.
Lo que se puede decir es que la localidad heredó el nombre de una antigua quinta denominada “Teusaquillo”, cuyo nombre provenía a su vez del término muisca “Teusacá”, asociado al lugar de descanso del zipa y que posiblemente significaba “cercado prestado”.
Según su historia tomó su nombre de una quinta bautizada así por Ricardo Jaramillo a finales del siglo XIX; no existe evidencia de un asentamiento indígena llamado Teusaquillo en esa zona, y su desarrollo estuvo estrechamente ligado a los antiguos caminos del norte de Bogotá, especialmente la carrera Séptima y la carrera Trece.
Teusaquillo pasó de ser un territorio rural para convertirse en un espacio de recreo para las élites bogotanas durante el siglo XIX.
El 9 de abril en Teusaquillo
Aunque lo que más se recuerda del Bogotazo corresponde a la destrucción ocurrida en la carrera Séptima, barrios del sector de Teusaquillo, como Santa Teresita, también quedaron vinculados a la memoria de aquel acontecimiento histórico, especialmente por la presencia de la residencia de Jorge Eliécer Gaitán y por los sucesos que allí se desarrollaron durante la jornada del 9 de abril de 1948.
Hoy Teusaquillo es un sector predominantemente de oficinas, centros de salud y centros educativos, en el mejor de los casos. Porque también sus edificaciones se han transformado en bodegas, talleres de metalmecánica y parqueaderos. Pese a los cambios de usos y las modificaciones, más o menos abruptas, más o menos bien hechas, la mayoría de sus casonas siguen allí como testimonio de que alguna vez fueron habitadas por bogotanos que jugaban en sus parques, iban temprano por el pan, hacían los quehaceres, regaban el antejardín y saludaban al vecino antes de meterse en casa. Junto con sus familias, muchas de las personas que crecieron allí con el tiempo emigraron a otras urbanizaciones, y aunque hoy todavía hay una porción importante de residentes en barrios como La Soledad, Palermo o Armenia, es claro que la vida allí no es igual a la de esos primeros años y el sector se queda solitario de noche, cuando el horario laboral finaliza.
En este pasaje, algunos habitantes del sector recuerdan cómo fue vivir y crecer en Teusaquillo: unos fueron después personalidades de la vida cultural como Rogelio Salmona, otros aún viven en el barrio como la familia Cuervo que llegó en la década del cincuenta, otra por ejemplo es un personaje de ficción de una novela bogotana que, sin embargo, nos da la atmósfera y el sabor de un sector que ya estaba en transformación y no volvería a ser lo de antes.
Nicolás de Federmán
Es uno de los barrios más representativos de Teusaquillo. Su nombre honra a Nicolás Federmann, quien participó junto a Gonzalo Jiménez de Quesada y Sebastián de Belalcázar en la consolidación de la fundación de Bogotá en 1539.
El barrio comenzó a consolidarse en las décadas de 1950 y 1960 como una urbanización residencial de clase media y media alta, caracterizada por amplias zonas verdes, parques y viviendas unifamiliares. Su ubicación estratégica, entre la Universidad Nacional, el CAN y el sector del Salitre, favoreció su desarrollo y valorización.
Un dato poco conocido es que, según la tradición histórica de Teusaquillo, en los terrenos que hoy ocupan Nicolás de Federmán, La Esmeralda y Pablo VI habría existido la antigua laguna de Teusacá, lugar asociado al descanso del zipa muisca.
La Esmeralda
La Esmeralda nació entre 1964 y 1967 como un proyecto del antiguo Instituto de Crédito Territorial (ICT). Inicialmente fue concebido para atender la demanda de vivienda de sectores medios y de personas vinculadas a la Universidad Nacional. En sus primeros años incluso recibió el nombre de Urbanización Urapanes.
Su diseño urbano se caracterizó por:
- Amplias zonas verdes.
- Casas de dos pisos en ladrillo.
- Calles tranquilas y arborizadas.
- Un fuerte sentido comunitario.
Durante las últimas décadas, los vecinos han defendido el carácter residencial del barrio frente a proyectos de renovación urbana asociados al CAN. En 2013 el Gobierno Nacional expidió normas para proteger La Esmeralda y El Greco de procesos de expropiación o intervención derivados de dichos planes.
Salitre Greco
El Greco es uno de los barrios residenciales surgidos sobre terrenos de la antigua Hacienda El Salitre. Su desarrollo está ligado al crecimiento urbano de la zona occidental de Teusaquillo durante las décadas de 1960 y 1970.
El nombre “El Greco” probablemente fue tomado del célebre pintor renacentista El Greco, siguiendo una costumbre frecuente de la época de bautizar urbanizaciones con nombres culturales o históricos.
Su importancia reciente radica en que, al igual que La Esmeralda, fue uno de los barrios cuya permanencia residencial estuvo amenazada por los proyectos de renovación del CAN, situación que motivó medidas especiales de protección.
Los actuales barrios Nicolás de Federmán, La Esmeralda, Pablo VI y Salitre-El Greco se levantaron sobre terrenos que durante siglos formaron parte de la antigua Hacienda El Salitre y de los extensos espacios rurales del occidente de Bogotá. Hasta mediados del siglo XX gran parte de esta zona eran potreros, humedales y lagunas estacionales; luego se transformó en uno de los sectores residenciales mejor planificados de la ciudad.
Por eso, cuando se estudia la historia de Teusaquillo, estos barrios representan la transición entre la Bogotá rural de haciendas y la Bogotá moderna de urbanizaciones planificadas.

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