La mejor garantía para la democracia es la multiplicidad de controles y de observación: Prada

EL NUEVO SIGLO: ¿Está listo el operativo de la organización electoral para garantizar unos comicios de segunda vuelta transparentes y eficientes?

ÁLVARO HERNÁN PRADA: Sí. La organización electoral ha desplegado todas las medidas operativas, tecnológicas, logísticas y de control necesarias para garantizar una jornada electoral transparente, segura y eficiente. 

Además de los controles usuales del ordenamiento, esta elección contará con niveles superiores de vigilancia y observación por parte de misiones internacionales, campañas políticas y testigos electorales. La mejor garantía para la democracia es precisamente la multiplicidad de controles que rodean cada una de las etapas del proceso electoral y la intervención en ellas de los delegados de las campañas. 

ENS: ¿El presidente Gustavo Petro envió algún documento concreto sobre sus denuncias de presunto fraude electoral?

ÁHP: El escrutinio tiene por principio general la preclusividad. Es decir, cada instancia tiene una respectiva autoridad y debe acudirse a ella para poder habilitar una reclamación posterior. En el caso de las elecciones del 31 de mayo, se presentaron y resolvieron reclamaciones en las comisiones departamentales, sin embargo, nunca se presentó ante el escrutinio general que adelanta al CNE y por ello, en audiencia pública se adoptó la Resolución No. E-2838 del 4 de junio de 2026. 

Probatoriamente no hay elementos que indiquen la existencia de un fraude que afecte la integridad de los resultados electorales. En un Estado de Derecho, las denuncias son legítimas y deben ser investigadas cuando existen elementos objetivos que las sustenten. Por ejemplo, hay que investigar lo que está pasando en algunas regiones donde criminales estarían obligando a votar por un candidato. Lo otro puede ser desinformación o campañas de desprestigio, quién sabe con qué pretensión. 

El Presidente Petro -ad portas de finalizar su mandato- ha cuestionado el mismo sistema que lo llevó al poder.

No obstante los ataques a la organización electoral, los colombianos han podido evidenciar quién se ha comportado como tirano y quiénes nos hemos dedicado a hacer posible y efectiva la democracia.

ENS: Aunque no es un requisito legal, el presidente Petro continúa sin reconocer el resultado electoral de la primera vuelta y no se sabe si lo hará con el de segunda. ¿Qué tan grave es esto para la democracia y la legitimidad institucional?

ÁHP: La fortaleza de una democracia no depende de la opinión de una sola persona, sino de la confianza colectiva en sus instituciones y de los resultados que den a los ciudadanos. Dicho esto, la dignidad del más alto cargo del país exige rigor y un deber especial de prudencia. 

Los cuestionamientos infundados o formulados sin evidencia suficiente pueden afectar la confianza ciudadana y generar tensiones innecesarias. La crítica es legítima; la descalificación sistemática de las instituciones sin pruebas sólidas resulta perjudicial para la estabilidad democrática y, sobre todo, denota el talante de quien ataca al sistema democrático. 

ENS: ¿Las impugnaciones a los resultados de la primera vuelta fueron masivas y de fondo como se dijo desde un sector político?

ÁHP: No. Lo ocurrido se enmarcó dentro de la normalidad de cualquier proceso electoral. Las reclamaciones e impugnaciones constituyen mecanismos ordinarios previstos por la legislación para corregir posibles inconsistencias puntuales. 

No se presentó una magnitud de impugnaciones capaces de alterar sustancialmente el resultado general ni se evidenció una situación extraordinaria que pusiera en duda la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas. De hecho, la variación entre preconteo y escrutinio fue del 0,06 %, una cifra que confirma y respalda el buen desarrollo de la jornada electoral. 

ENS: Visto lo ocurrido en Perú, en donde varios días después de las votaciones aún continuaba el escrutinio con diferencias mínimas entre los candidatos de segunda vuelta, ¿puede ocurrir algo similar en Colombia?

ÁHP: Son realidades institucionales y normativas distintas. En Colombia existe una experiencia sólida importante en la realización de elecciones nacionales y una diferencia clara entre el preconteo informativo y el escrutinio oficial. Históricamente, las variaciones entre ambos han sido reducidas y no alteran significativamente las tendencias generales. 

Solo un escenario de extrema estrechez electoral podría prolongar algunas etapas del escrutinio, pero no existe ningún elemento que permita anticipar una situación similar a la observada en otros países. Lo que se debe resaltar es que la prolongación de alguna etapa de escrutinio no implica per se la existencia de fraude, sino la materialización de una garantía de transparencia a través de las diferentes etapas de conteo de los votos. 

ENS: ¿Qué implica que las elecciones de segunda vuelta vayan a ser las más vigiladas y observadas en toda la historia?

ÁHP: Implica una enorme fortaleza institucional. Cuando más ojos observan el proceso, mayores son las garantías para todos los actores políticos. La presencia de observadores nacionales e internacionales, organismos de control, testigos electorales y medios de comunicación fortalece la transparencia y permite que cualquier inquietud pueda ser verificada de manera objetiva. 

Lejos de ser una señal de debilidad, constituye una demostración de apertura y confianza en las reglas democráticas, de la que participan activamente las campañas políticas. 

ENS: Tras la cantidad de contingencias, polémicas y polarización, ¿cuáles considera que deberían ser las bases para una reforma política y electoral a tramitar por los próximos Gobierno y Congreso?

ÁHP: Yo quisiera precisar que no hubo contingencias. Tristemente, la polémica fue desatada por manifestaciones provenientes de una sola fuente y se han quedado sin sustento. 

Ahora bien, la discusión debe centrarse en fortalecer la confianza ciudadana y modernizar las instituciones. Entre los temas que merecen ser evaluados están la profesionalización de la administración electoral, el fortalecimiento de la carrera administrativa especializada, la modernización tecnológica de los procesos, una regulación más robusta de la financiación política, mayores herramientas de auditoría y trazabilidad electoral, y mecanismos que permitan combatir la desinformación sin afectar la libertad de expresión. Las reformas deben construirse con criterios técnicos y no como respuesta coyuntural a los resultados de una elección específica.

ENS: ¿Considera necesaria una reforma al origen y conformación del CNE?

ÁHP: Es una discusión legítima que merece darse con serenidad y profundidad. Como ocurre con muchas instituciones democráticas, siempre existen oportunidades de mejora. Lo importante es que cualquier reforma busque fortalecer la independencia, la capacidad técnica, la transparencia y la legitimidad del organismo electoral. 

Sin embargo, también es necesario reconocer que las instituciones deben ser evaluadas por sus resultados y no únicamente por su diseño. Y este CNE dio resultados. Es cierto que el origen son los partidos políticos, pero la ruta para actuar son la Constitución y la ley. La prioridad debe ser construir consensos que permitan fortalecer la confianza ciudadana en el sistema electoral en su conjunto.

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