La Iglesia católica en Colombia, a través de los pronunciamientos de las arquidiócesis de Cali y Popayán, expresa su profunda preocupación y rechazo frente a la escalada de violencia que ha sacudido en los últimos días a los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, dejando múltiples personas fallecidas, decenas de heridos y un profundo sufrimiento en las comunidades.
Los comunicados, emitidos por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán, recogen el clamor de las comunidades afectadas y elevan un llamado urgente a detener la violencia.
Ambos pastores coinciden en denunciar con firmeza la gravedad de estos hechos, subrayando el impacto desproporcionado que tienen sobre la población civil. En sus mensajes, insisten en que “la vida debe ser respetada y defendida en toda circunstancia” y advierten que estos hechos “siembran dolor, zozobra y muerte en nuestras comunidades”.
Desde Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez invita a la sociedad a no caer en la indiferencia y a responder desde la solidaridad, recordando que “no podemos acostumbrarnos a la violencia ni permitir que el miedo silencie nuestra conciencia”.
Por su parte, desde Popayán, monseñor Omar Sánchez hace un llamado a cerrar el paso a toda forma de violencia y a retomar caminos de reconciliación: “Colombia necesita gestos concretos de paz, reconciliación y respeto por la dignidad humana”.
Los arzobispos exhortan a las autoridades a redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad y proteger a la población civil, al tiempo que invitan a todos los sectores de la sociedad a no renunciar al diálogo como camino para la resolución de los conflictos.
En sus mensajes, ambos pastores también expresan su cercanía con las comunidades afectadas, elevan oraciones por las víctimas y sus familias, y reiteran su llamado a no ceder ante la violencia. Además, piden intensificar la oración por Colombia, así como a sostener la esperanza en medio de las dificultades como horizonte para la construcción de la paz.
En medio del dolor que dejan estos hechos, la Iglesia reafirma su compromiso de seguir siendo voz profética y mediadora, animando procesos de reconciliación y promoviendo el desarrollo humano integral en los territorios más golpeados por la violencia.

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