Por senadora Esperanza Andrade
¡Se equivoca, una vez más, señor presidente! En medio de la grave y triste tragedia que sufren miles de colombianos por las lluvias, especialmente de Córdoba (80% de los municipios impactados, 120.000 damnificados, vías dañadas, cultivos destruidos y 9.000 casas inundadas) es lamentable que en lugar de plantear soluciones, cómo atender a la población, qué ayudas humanitarias son necesarias, unir al país en solidaridad, Petro se ha dedicado a echar culpas, a decir ‘yo no fui’, a escurrir responsabilidades y atribuirlas a otros, con intereses políticos. ¡A incendiar!
Mientras colombianos humildes tratan de rescatar en canoas lo poco que les queda y ruegan así sea por un albergue provisional, un plato de comida o un colchón donde pasar la noche, el ‘mandatario nacional’ ha realizado dos consejos de gobierno en Montería sin que hayan salido propuestas de fondo, iniciativas que alivien el sufrimiento, aparte de lo que más le gusta y sabe hacer, proponer gobernar con ‘decretazos’, sabiendo que no serán aprobados por la Corte Constitucional. Para él, lo importante es distraer la atención y dividir al país, porque no tiene respuestas a la emergencia.
Volvió a encender las redes sociales y el debate político, no por las soluciones técnicas, sino por una serie de ataques sin sentido, ‘cuentazos’ sobre la isla Gorgona y anécdotas sobre alcohol. “La borrachera tiene que ayudar en algo… ¿Por qué tenemos que dejar que el borracho se muera de cirrosis?”, ¡Qué tal!.
Si de buscar culpables se trata, están en su gobierno. A la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que debía estar lista para prevenir el desastre, para advertirlo y actuar, se la robaron. Contratos amañados, sobornos, carrotanques fantasmas para comprar congresistas. La más pura politiquería. Las pruebas están ahí, no es escándalo. Funcionarios en la cárcel, otros huyendo de la justicia y los ex ministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco en prisión.
Y ahora lanza ultimátum o chantaje a la Corte: reactiva ya la primera emergencia económica, que es imposible porque no se ha probado que obedeciera a hechos imprevistos, el plazo de la vigencia ya venció, y los magistrados están recusados; o declarará una nueva para recaudar 8 billones de pesos. Lo paradójico es que no ha dicho dónde invertirá los millonarios recursos, no hay una planeación conocida, ni de dónde saca las cifras. Sólo hay unas que plasmó en una servilleta.
Claro que hay que explorar mecanismos y alternativas que permitan conseguir la plata para enfrentar la calamidad. Gobernadores proponen destinar 6 billones de pesos de regalías no ejecutadas. Se exige acciones y esfuerzos logísticos y financieros, coordinados por el gobierno, con las distintas autoridades competentes, entidades humanitarias y el sector privado.
Presidente, actúe, lidere, deje de hablar como si fuera un espectador indignado. Pido a Dios, con fe y esperanza, que así sea. Señalamientos no; soluciones sí. ¡Córdoba nos necesita!

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