Por Hernán Orjuela
40 años en medios me han enseñado una verdad que no falla: puedes perder dinero y recuperarlo. Puedes perder un trabajo y conseguir otro. Pero la reputación… esa se construye despacio y se puede destruir en segundos. Tu nombre es tu marca. Lo que dices, lo que cumples, cómo tratas a la gente cuando nadie te está mirando.
En la era digital todo se graba, todo se recuerda y todo se comparte. Por eso hoy más que nunca, vivir con integridad no es una opción. Es una estrategia. Cuida tu reputación como el activo más valioso que tienes.

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