EL NUEVO SIGLO: ¿Qué alerta está emitiendo Andesco referente al gas natural?
Camilo Sánchez: Esto ha sido una muerte anunciada. Llevamos tres años diciendo que una mala decisión como la que se tomó por parte del Gobierno de no aprovechar las ventajas comparativas que tiene el país de seguir explotando el petróleo y el gas, pues nos causaría un problema muy importante.
Perdimos nuestra soberanía energética. En este momento lo que estamos viviendo es una dependencia de gas importado, que es mucho más costoso, que no bajará las tarifas y que, adicionalmente, llegará, como estamos en este momento, a más del 23 % del consumo nacional teniendo que traerlo del exterior.
Esto es muy grave porque tenemos la posibilidad de generarlo internamente, no ha disminuido el consumo mundial ni de gas ni de petróleo porque cuando Colombia decidió tomar esa alternativa, otros países asumieron el cupo o la cuota y, por consiguiente, esto no tuvo ningún beneficio a nivel ambiental. Así, lo que estamos diciendo es que esto es gravísimo, estamos teniendo unos sobrecostos y hacia el futuro el riesgo sistémico aumentará.
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Lo que estamos pidiendo con este estudio probabilístico es que recuperemos la soberanía energética que jamás debimos perder, se requiere otra gasificadora, no solamente quedar con SPEC, sino tener otra adicional para tener una tranquilidad del mismo gas importado.
ENS: ¿Se avecina un desabastecimiento de gas?
CS: Ya lo estamos teniendo y nos está costando. SPEC ha sido una bendición, es una empresa privada que no le gusta mucho al Gobierno porque es del grupo de Luis Carlos Sarmiento, pero gracias a SPEC Colombia no ha tenido desabastecimiento.
Nosotros importábamos, desde hace muchos años, el 4 % del gas. En este momento ha aumentado fuertemente la importación que ha tenido que hacer SPEC y sigue siendo fundamental para evitar el desabastecimiento.
El Gobierno, al ver la crisis que estamos viviendo, siempre empieza a buscar salidas mentirosas. Por eso hemos dicho que es muy grave que nos comamos los cuentos sin preguntarnos realmente qué está sucediendo en el país. El ministro Palma dice que traeremos gas importado y que esto será muy importante para el país de Venezuela, cuando realmente estamos a más de dos años de que eso sea una realidad.
El problema actual de la importación del 23 %, es que casi el 25 % de la cuarta parte de gas diario que consumimos lo tenemos que traer importado. Y lo quieren solucionar con una oportunidad que se dará hasta dentro de dos años.
ENS: Con los cambios que se están dando en Venezuela, ¿las importaciones se podrían afectar?
CS: Sí, pero hacia el futuro pueden ser más viables que lo que teníamos anteriormente, porque hasta la fecha hoy no podríamos traer ni una sola molécula de gas porque nos lo impide lo de la lista Clinton y los problemas que tiene Pdvsa en el proceso. El problema adicional es que el gasoducto no existe en este instante. Hay que reconstruirlo. Hay dos kilómetros absolutamente deteriorados y eso se puede demorar más tiempo.
Por eso, el próximo gobierno tendrá que hablar de frente de fracking, ya que el estudio que acabamos de entregar muestra que, si se hace fracking en el país, puede aumentar el doble y hasta cuatro veces nuestras reservas de gas.
El estudio muestra que ya estamos por debajo de los seis años de la posibilidad de tener estas reservas y si seguimos así, será verdaderamente muy costoso y además grave para el sector energético.
Colombia depende muchísimo de las térmicas y si volvemos a tener un problema importante de un fenómeno del niño, muy seguramente tendremos un colapso en este proceso.
ENS: ¿Permanece la alerta por un posible apagón energético en el país?
CS: No queremos asustar a la gente cuando hablamos de apagones, pero Colombia está muy cercana a tenerlo porque no hemos solucionado el problema de los subsidios, siguen creciendo.
Tenemos cada vez más cerca ese apagón financiero. Gracias a la Contraloría y a la Procuraduría se ha evitado porque han dado mensajes de advertencia y al Gobierno le ha tocado correr para entregar los recursos. Pero, con todo y eso, hoy podemos decir que estamos nuevamente en una circunstancia muy complicada porque todo el 2025 no se entregaron subsidios, lo que se entregó el año pasado fue con la plata del año 2024. Estamos nuevamente en un punto de quiebre.
En el caso de Air-E, la solución que plantean es hacerse pagar la deuda con la misma plata de las empresas, 2,5 % que se le pondrá sobre las utilidades al sector de todas las generadoras. Esto es muy grave, es pagarse uno con la misma plata de uno sin haber cumplido el Gobierno. Asimismo, ponerle el 12 % de impuesto a las hidroeléctricas también será muy grave porque pondrán en riesgo la suficiencia financiera de las empresas y están dejando esta bomba de tiempo al próximo gobierno que se le estallará iniciando su mandato.
Si nuestro empresariado no fuera como es, ya se hubiera apagado este país, aquí nos han cambiado las reglas de juego a la mitad del partido con decretos y resoluciones que se caerán. Hoy ya tenemos un apagón técnico, hay más demanda que oferta y muchos proyectos de vivienda, de centros comerciales y otras cosas no se han podido conectar a la energía. Por ejemplo, si hoy el Metro de Bogotá existiera, no podríamos tenerlo en funcionamiento porque no tendríamos la energía suficiente.
ENS: ¿Qué lectura hace de la situación arancelaria actual entre Colombia y Ecuador?
CS: Esto es la forma de mostrar que no estamos haciendo bien la tarea tampoco en las relaciones comerciales. Ecuador antes de hacer esto debió haberse sentado con Colombia e igualmente Colombia no responder de la misma manera, sino hacer una tarea verdaderamente conjunta.
Esa decisión de Ecuador le está costando también la posibilidad de tener apagones en su país, ya que nosotros estábamos exportando energía en los momentos más difíciles que está viviendo ese país.
Y Colombia también tiene que llegar a acuerdos. Hoy lo que estamos viendo es que, por tratar de demostrar que somos poderosos, que podemos ganarnos unos votos de opinión con procesos como este, le estamos haciendo un gran daño a los usuarios de los países y, además, a la gente que tendrá incrementos en sus costos familiares. Igualmente nos sucederá a nosotros.

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