Por Fernando Ortiz Alvear
A 21 años de tu partida, damos gracias a Dios por permitirnos recordar te con amor y celebrar tu vida con gozo.
En nuestra familia, amistades y quienes te conocieron, están vivos los recuerdos de admiración y afectos de siempre.
Tu impronta de excelente profesional y mejor ser humano, sigue intacta, es imborrable.
Que fuiste un gran periodista sobra decirlo. Para nosotros, mejor, fuiste un estilo único, un símbolo de autenticidad que te distinguió nacional e internacionalmente.
Nuestra madre, Esperanza, quien recientemente celebró sus 101 años de vida, la familia y amistades, te añoramos con alegres nostalgias. En ti nunca tuvieron cabida las tristezas.
En nuestros corazones y mentes no caben olvidos ni tristezas. Como te prometí una semana antes del adiós, estamos recordándote con la admiración y el amor que merecidamente ganaste.
Abrazos al cielo que, efímeramente, nos separa. Dios te siga prodigando paz y luz eternas, querido y recordado hermano.

Leave a Reply