Venezolanos por ahora no pueden regresar a su país: obispo de Tibú

Monseñor Israel Bravo Cortés dijo que hay tensa calma en este municipio y en general en toda la frontera por lo que pueda ocurrir, después de que Donald Trump capturó a Nicolás Maduro y su esposa para que respondan por cargos de narcotráfico

EL NUEVO SIGLO: ¿Cuál es la situación de orden público en Tibú? 

ISRAEL BRAVO CORTÉS: Tibú relativamente funciona porque a la entrada del casco urbano está la Fuerza Militar y a la salida la Policía. Entonces de cierta manera mantiene una tensa calma el casco urbano, la vida trata de mantenerse de manera normal. 

Pero en algunas veredas del territorio de Tibú (vereda 20 de Julio, Versalles, Orucué, Pachele, San Isidro, todo eso que corresponde al límite entre el municipio de Tibú y El Tarra) sigue siendo un lugar donde las confrontaciones no han parado. Y en los últimos días, pues eso se ha intensificado por el kilómetro 14, kilómetro 16. Entonces, uno aparentemente se puede mover en Tibú, la vía a la Y relativamente se puede hacer con normalidad. Pero después de ese lugar, ya moverse a ciertas veredas es más difícil, hay ciertas restricciones.

ENS: ¿Y la vía que conduce de Tibú a El Tarra?

about:blank

IBC: Prácticamente está cerrada desde cuando el Eln dijo que iba a hacer un paro en represalia a lo que había planteado Trump para Venezuela. Después de ese paro, el Eln dijo ‘nosotros no dejamos movilizar de Tibú para El Tarra’. Desde ahí, no hay transporte público, los pocos que se han movido es con miedo y por necesidad. La realidad sigue siendo bastante tensa, bastante difícil en todo el territorio, aunque en los caseríos donde la gente trata de sobrevivir y subsistir, pues hay una tensa calma.

ENS: ¿Cuál ha sido el accionar del Eln en los últimos días?

IBC: Durante el tiempo de Navidad, de Año Nuevo, hay como una especie de tregua con el Gobierno nacional, y eso fue lo que anunciaron en diciembre que iban a ser unos días de cese al fuego con las Fuerzas Militares.

ENS: ¿Y las disidencias?

IBC: Con las Farc nunca ha habido esa intención, ese deseo, porque sí hay una guerra, también fue declarada, en la que los unos quieren acabar con los otros y los otros pues no se van a dejar. Y hay un elemento con el que nadie contaba, o que tal vez no habíamos conocido en las guerras del pasado, y es que empezó pues la tecnología a imponerse, que fue la presencia de los drones y con esos drones es mucho más fácil tal vez para algunos grupos mover un equipo que hace mucho más daño y cae sobre una casa, sobre personas, sobre sobrepoblados, que es lo que ha sucedido. 

ENS: Tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, ¿cuál es el ambiente en Tibú? 

about:blank

IBC: Por ahora todo está funcionando con cierta calma, la gente con gran expectativa de qué viene. Ciertamente hay muchos venezolanos que desean regresar a su tierra, que no lo hacen porque no tienen las condiciones para vivir, tanto en Tibú como en Cúcuta y en todos los alrededores de la frontera.

Es doloroso que sea la guerra, que sean las armas las que nos tengan que crear otros caminos, otras soluciones que parecieron no tener otra forma de ser solucionadas. Pero esperar a ver cómo transcurren las cosas y estar atentos a los elementos que se pueden presentar, por ejemplo, una migración nueva de venezolanos.

ENS: ¿Cómo ha sido su trabajo con los migrantes, con los ciudadanos venezolanos?

IBC: En esta zona de la frontera se crearon al comienzo de la migración venezolana, tanto en Tibú como en Arauca, que han sido los puntos de referencia más grandes, comedores para atender a la población y casas de albergue para atender a los venezolanos que hacían su tránsito por este territorio.

A medida que fue transcurriendo la crisis estos lugares fueron cerrando y se ha mantenido una oficina de ayuda y asistencia del cuidado de los derechos de las personas que migran, porque siempre desconocen cómo funciona el país y todo eso, se les ha acompañado en asesorías jurídicas, en asesorías que les permitan hacer un buen desarrollo de su presencia en el país, tratando de ayudarles a defenderse y cuidar sus derechos y sus deberes con el Estado.

Eso pasó casi hasta la pandemia, después la dinámica de la migración cambió bastante, ya no se empezaron a dar tantas migraciones de parte de los venezolanos, pero empezó el conflicto a intensificarse de manera interna, sobre todo el año pasado. En ese momento la diócesis de Tibú trató de ayudar mucho habilitando los espacios que se habían previsto en el pasado para los migrantes, ahora para los desplazados, tanto en Tibú como en Cúcuta.

En Tibú se crearon dos albergues, donde llegaron a recibir casi 400-500 personas de manera casi permanente por unos 10, 20 días. A medida que las cosas se fueron calmando la gente fue tratando de retornar, se empezó a hablar con los grupos. En todo ese papel la iglesia ha estado trabajando de la mano de la alcaldía, de las diferentes instituciones. Hemos estado ayudando en la distribución de mercados, de generar corredores humanitarios, hemos trabajado conjuntamente con la Defensoría, con la ONU, en una comisión humanitaria tratando de crear los mecanismos para que en el conflicto no se olvide de las personas y no se pierda el interés por cuidar el respeto y la vida.

Hemos estado también ayudando cuando hay retención de personas, secuestros, a veces personajes importantes. Personas muy sencillas del territorio que quedaron pues porque su hijo fue acusado porque tuvo alguna incidencia o presencia en algunos grupos, tanto de un bando o de otro, a crear los mecanismos para que esas personas sean retornadas.

ENS: ¿Cuál es su llamado al Gobierno nacional? 

IBC: Es que la institucionalidad sí tiene que hacerse más fuerte, es una cosa que yo les he dicho desde el comienzo. La institucionalidad no es solamente poner tropa, es que lo que se promete en recursos realmente se vea en obras y en situaciones. Por ejemplo, desde hace cinco o seis años que no hay fiscal en propiedad para Tibú. Todo funciona a media máquina. 

Toda la política de restricción de cultivos siempre se queda en buenos anuncios, pero al final pensar en hacer realidad eso en el territorio ha sido bastante difícil. El primer llamado es que no den la espalda a estos territorios tan necesitados.

Lo otro, es muy importante llamar a los grupos que están combatiendo, al Eln, a que paren la guerra. Esta no es la forma de solucionar el problema, que podemos tener muchas diferencias, pero cuando una persona cree que matando a la otra persona el problema se va a arreglar, los problemas se agravan.  La muerte lo único que genera es más muerte, más destrucción, más desolación, mucho dolor y mucho sufrimiento para todos.

Leave a Reply

Your email address will not be published.