Kevin Gómez el más votado en la lista del Pacto Histórico

Kevin Gómez Paz resultó como uno de los 10 hombres más votados de la lista del Senado del Pacto Histórico en la pasada consulta del 26 de octubre. Este abogado caleño, líder de la lucha sindical y la causa de las madres comunitarias, busca llevar al Congreso proyectos de ley que acojan a la clase trabajadora, pero que también le brinden garantías y beneficios al empresariado aliado del progreso y la justicia social.

1. ¿Cuál es su experiencia en la vida política?

Yo creo que uno no escoge la política; la política llega a la vida de algunos de nosotros de manera inevitable. Como muchos colombianos, vengo de una historia de superación. Soy hijo de una madre soltera adolescente, nacido en un barrio popular de Cali. Mi infancia transcurrió en un hogar lleno de amor, pero marcado por las limitaciones económicas y por un entorno difícil, donde la violencia, las drogas y la pobreza hacían parte de lo cotidiano.

Desde niño trabajé para ayudar a mi madre y contribuir al sustento de mis hermanos. En medio de esa lucha por sobrevivir, llegó el momento de decidir qué camino tomar: el de la resignación o el del cambio. Y elegí el segundo. Entendí que transformar la realidad era posible, y que la política podía ser la herramienta para hacerlo. A los 15 años ingresé al Polo Democrático Alternativo, donde inicié mi proceso de formación política y social, rodeado de líderes que me enseñaron coherencia, dignidad y sacrificio.

He tenido el privilegio de acompañar al senador Alexander López Maya, un referente en la defensa de los derechos de los trabajadores, pensionados, madres comunitarias y comunidades marginadas. También fui gerente de la campaña de Francia Márquez y actualmente soy vocero del Pacto Histórico en el occidente del país. Toda esta experiencia me ha forjado la convicción de que la política debe servir para transformar vidas, no para perpetuar privilegios, y por eso hoy aspiro al Senado: para seguir aportando a esa lucha colectiva por una Colombia más justa.

2. ¿Por qué quiere llegar al Congreso de la República?

Porque el vínculo entre la vida real y el Congreso se ha roto. Hoy las grandes decisiones del país se toman sin escuchar a quienes más las padecen. Estoy convencido de que el Congreso debe recuperar su esencia democrática, volver a ser un espacio de debate, de ideas y de construcción colectiva, no un escenario de transacciones políticas y económicas.

Quiero llegar al Senado a defender la honestidad en la deliberación parlamentaria y a representar a las mayorías olvidadas. Propongo una nueva manera de hacer política: progresista, sí, pero también abierta al diálogo con todas las corrientes del pensamiento.

Mis propósitos son claros:

  • Servicios públicos dignos y asequibles.
  • Trabajo con derechos reales.
  • Un sistema pensional justo y solidario.
  • Productividad e innovación para la igualdad.
  • Un empresariado aliado del progreso.

No se trata de ideologías cerradas, sino de resultados reales para 53 millones de colombianos.

3. Siendo un líder de izquierda que apoya al actual Gobierno, ¿por qué su cercanía con el empresariado? ¿Qué les propone si llega al Senado?


Porque el desarrollo del país necesita tanto del Estado como del sector empresarial. Los empresarios no son enemigos, son aliados naturales del progreso si entendemos que la riqueza se puede generar con justicia social y respeto por los derechos laborales.

Yo mismo soy empresario, y desde mi firma de abogados he procurado crear empleo digno, abrir oportunidades y brindar asesoría gratuita a quienes no pueden pagar un abogado. Mi visión es sencilla: equilibrar la cancha. Que todos —trabajadores, empresarios y Estado— tengamos un rol activo en la construcción de bienestar. En un país bien organizado, todos podemos ganar.

4. ¿A quién apoyó en la consulta del próximo 26 de octubre?

A Iván Cepeda, porque representa la coherencia y la madurez política de nuestro proyecto. Es un líder que ha demostrado integridad y compromiso con las causas del pueblo, y simboliza la unidad del Pacto Histórico en torno a una visión de país justa, democrática y solidaria.

5. ¿Cuál ha sido el mayor acierto de este Gobierno?


Hay un dicho que resume bien nuestra gestión: “el dato mata el relato”. Aunque este Gobierno ha tenido mala prensa, los logros son innegables.

La Reforma Agraria es uno de los más significativos: en tres años se han incorporado más de 700.000 hectáreas al Fondo Nacional de Tierras, de las cuales unas 300.000 han sido entregadas a campesinos y comunidades étnicas. En contraste, el gobierno anterior entregó apenas 13.000 hectáreas.

Otro avance histórico está en la educación superior. Según el SNIES, en 2024 Colombia alcanzó 2.553.560 estudiantes matriculados, un aumento del 3,1 % respecto a 2023. De ellos, 1.401.639 estudian en instituciones públicas, lo que demuestra que el 54,9 % de la matrícula ya pertenece a la educación oficial. Este cambio marca el inicio de un modelo que financia la oferta educativa pública, no la demanda individual a través del crédito.

Además, la tasa de tránsito inmediato a la educación superior llegó al 45,94 %, y en las zonas rurales alcanzó el 29,97 %, superando dos años antes la meta fijada para 2026. En regiones históricamente olvidadas como Vaupés (+40 %), Amazonas (+21 %) y Vichada (+19 %), el crecimiento es sin precedentes.

También se logró reducir la deserción universitaria por debajo del 8 %, gracias a políticas reales de bienestar, gratuidad y fortalecimiento institucional. Hoy 75 de cada 100 graduados se vinculan al mercado laboral.

Y todo esto se respalda con una inversión histórica de 11,2 billones de pesos y 127 proyectos de infraestructura. Es una transformación que se ve, se siente y está llegando a los territorios.

Podríamos hablar también de la reducción de la mortalidad infantil, del avance en políticas sociales o del posicionamiento internacional del país frente a causas como Palestina. Pero el tiempo no alcanzaría: lo cierto es que los resultados están a la vista.

6. ¿Cuál considera que ha sido el mayor error del Gobierno?


Sabíamos que gobernar no sería fácil. Nada es perfecto, solo Dios lo es. Hemos tenido aciertos enormes, pero también decisiones difíciles. Quizás lo más cuestionable han sido algunas alianzas con personas que no representan los valores del cambio, y eso ha tenido un costo político. Pero más que un fracaso, lo veo como un aprendizaje.

7. ¿Cuál es el mayor problema que enfrenta hoy el país?


El mayor problema es la resistencia al cambio. Los mismos de siempre se oponen a las reformas que pueden transformar de verdad la vida de la gente. Desde el Congreso hasta algunos medios, se ha levantado una muralla para frenar los avances del Gobierno.

Colombia es un país inmensamente rico, pero la desigualdad y la concentración del poder siguen siendo nuestro mayor obstáculo. Si logramos un Estado que garantice derechos, distribuya oportunidades y promueva productividad, todos podemos vivir mejor.

8. ¿Cómo puede el Senado recuperar su credibilidad ante la ciudadanía?


Legislando con ética y coherencia. El Congreso debe volver a ser un espacio para debatir y no para negociar intereses. Necesitamos congresistas que piensen en el país y no en sus financiadores.

Ya no más “delfines”, influenciadores o políticos heredados del poder tradicional. El Senado debe ser del pueblo y para el pueblo, un espacio donde se legisle por los trabajadores, las víctimas y quienes todos los días levantan este país con su esfuerzo.

9. ¿Cree que la izquierda ha ganado o perdido con el Gobierno Petro?


Estamos ganando, aunque algunos intenten negar los avances. Los resultados son visibles: la tierra vuelve a manos campesinas, más jóvenes estudian gratis y los indicadores sociales mejoran. Por supuesto, nada es perfecto, pero los procesos verdaderos se construyen paso a paso. Lo importante es que el cambio llegó a los territorios, y la gente del pueblo lo siente y quiere que continúe.

10. ¿Cuántos senadores espera que tenga la izquierda en las próximas elecciones legislativas?


Con el trabajo que venimos haciendo en los territorios y la unidad del Pacto Histórico, esperamos obtener entre 17 y 20 curules en el Senado. Pero más allá de las cifras, lo fundamental es que cada curul represente dignamente las luchas del pueblo colombiano.

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